En la actualidad existe público para ambas propuestas, lo importante es saber distinguir para poder tener una clara elección. Que lo disfruten...

Así como en una concesionaria puede comprarse un automóvil 0 Km., con el respaldo de una marca reconocida, completo y listo para salir andando, también puede adquirirse a bajo costo, con menor calidad, consiguiendo las partes sueltas, cosa que ocurre cuando se trata de automóviles robados. Los dos pueden funcionar, pero admitamos que probablemente serán de calidad diferente. De la misma forma, nuestra filosofía fue fragmentada, descuartizada y revendida por partes, sin ninguna garantía.
Existen ambos públicos: aquellos que se contentan con los fragmentos, y aquellos que prefieren el conjunto auténtico y completo. Nuestro tipo está principalmente dirigido a los que deseen profundizar en el Yôga más antiguo, sistematizado en el siglo XX por el Profesor DeRose, y llamado SwáSthya Yôga después de su codificación.
Con todo este proceso de descuartizamiento, se descubrió que ciertas técnicas respiratorias simplificadas podían atenuar el asma, la tentativa de practicar meditación llegaba a dar una sensación de estabilidad mental a quien no la tuviera, y otros grupos de ejercicios conducían al practicante a un estado de relax.
¡Relax! ¡Descontración! Estados deseables para quien vive la frenética actividad diaria de las grandes ciudades.”Supere el stress”, “cure sus contracturas”, “relaje su cuerpo y mente”, “olvide sus problemas”. Un buen negocio aparecía, y una excelente filosofía era semi-enterrada.
Con el tiempo de práctica, se comprende que aprender a descontraerse es uno de los primeros resultados, pero no el más importante. Esperamos que lo mismo le ocurra a quien lea estas páginas: que desde un principio aprenda a relajarse, y en una segunda etapa inmediata reconozca, en las entrelíneas de la técnica, la inmensa cultura que la alberga.